martes, 31 de mayo de 2011

Sapore di sale... sapore di mare

Sapore di mare.
Son las 8 de  la mañana. Aparco el coche en el paseo marítimo:27º.
Respiro profundo y llega a mis pulmones el verano.
Sapore di sale. Las guiris se vuelven locas en el mercadillo con los vestidos de lentejuelas.
Los propietarios barren su chiringuito de la playa.
Los viejetes pasean en bicicleta. Cuelgan la toalla del manillar para disfrutar de un cálido baño.
Un olor particular en la estación, ¿qué es?
Me asomo a las vías y veo la línea amarilla recién pintada. Se ha desplazado dos centímetros y sonríe con su nuevo vestido.
Tengo que escribir la revista de septiembre- pienso.
Ahora que llega el calor y hasta molesta quedarse en casa.
Por las noches salgo a pasear antes de  dormir. Un poco de fresco,un poco de oxígeno…
Me endulzo la vida con un café frío y cremoso.
Sapore di mare.
Un tren en tránsito me revuelve el pelo. Lleva toneladas de madera.
Me haría una casa de madera que flotase en el mar – pienso.
Imágenes, imágenes...
Verde, la abuela María, una mariposa en vuelo…
No puedo contener el llanto.
En realidad, soy más fuerte de lo que esperaba.
Vago por la vida de un lado a otro. 
No me como  el mundo pero tampoco dejo que él me coma a mí.
No veo la hora de que llegue mi familia a visitarme. Un par de semanas en compañía
Sapore di sale…
Mañana espero meter los pies en el agua del Adriático: un descanso físico y psicológico.
Uno no puede dejar que la vida elija.
A veces lo bonito de elegir es que es uno mismo el que acierta y se equivoca.
Es importante responsabilizarse sobre las propias decisiones.
Yo lo he hecho. Aunque vivo a unos cuantos kilómetros de las personas que me importan, mi vida en Italia me hace ser mejor persona. He encontrado el amor y la paz espiritual que tantos años estuve buscando.
Claro, que tengo que escaparme a Galicia…Nada que se compare a un buen churrasco con mi familia y mis amigos…Por cierto, vuelvo en agosto...
http://www.youtube.com/watch?v=J8so9e0bFnk

jueves, 14 de abril de 2011

Libertad

Se unió con la tierra, con los pájaros, con la libertad del aire.
Un espíritu libre. Un alma inmortal que permanecerá en nosotros para siempre.
Recordaré sus pequeñas manos, su piel de algodón y sueños.
Sus ojos repletos de luz, de ansia de acompañarnos hasta el último momento.
Su sonrisa, su alegría, su optimismo en la dificultad.
Era hora de dormir. Hora de descansar. Hora de dejar atrás los miles de senderos caminados.
Aunque yo sé que estarás siempre aquí acariciando mi pelo en el silencio de la noche.
Gracias, abuela.


domingo, 27 de marzo de 2011

"La linea gialla"

Mi vida está en estrecha relación con "la linea gialla".
Según la megafonía no debería atravesarla, pisarla o caminar sobre ella.
Últimamente incluso me mira y se mofa del poder que le han otorgado.
Cansada de estar sujeta a reglas absurdas, que lo único que hacen es atosigar, decido ignorarla.
"Vamos, ahora me va a decir a mí Trenitalia lo que tengo que hacer con mi vida."
He descubierto cosas  verdaderamente sorprendentes, sin hablar de los horarios, tema demasiado trillado en otras entradas.
La novedad más vergonzosa es el baño del tren regional ¡El baño!
Consiste en un agujero en el suelo del vagón y está prohibido su uso durante el período de tiempo en el que el tren se para en la estación. Obviamente, supongo que no os preguntáis el motivo.
A veces, durante mis largos momentos muertos esperando el tren he pensado en esos excrementos que vemos en las vías : "¿quién trae el perro a pasear por aquí?"
No, queridos, no es el perro.
A mis casi 30 años (que por cierto, me queda poco y que sepáis que cuando una está fuera de casa le hace ilusión de vez en cuando que se acuerden de ella) descubro que mi ingenuidad todavía está viva.
Y camino a lo largo de "la linea gialla", me paro ante ella cuando pierdo el tren desesperada y doy incluso saltitos cuando me dan las nueve de la noche, hace un frío que pela y el tren llega con retraso.
Espero que algún día me traiga alguna alegría. Aunque si lo pienso ya lo ha hecho...
Salgo pitando...


martes, 22 de febrero de 2011

Artistas fantasma

Acabo de llegar a Termoli y tengo que esperar una hora para coger el tren de Campobasso.
Al pasar la estación de Pescara me ha venido en mente una reflexión que ya había tenido antes en voz alta con otras personas.
¿Alguien ha visto alguna vez a los artistas de grafitis?
En mi caso, la respuesta es negativa.
Dejando a un lado la polémica de si los grafitis deberían ser considereados como una forma de expresión de arte (porque hay lugares como Berlín donde se convirtieron en un verdadero medio de comunicación), es curioso comprobar que muy poca gente haya presenciado la creación de este dibujo singular.
Muy importante...¿cuándo los pintan?
Por supuesto, imposible a la luz del día porque alguien les pondría una multa o les haría borrarlos (descartando los que se hacen por encargo en lugares muy específicos y con temática determinada).
Por lo tanto, me viene a la cabeza...
¿Quién es el que se va una noche a la estación de trenes, a descampados o a las cunetas de la ciudad a demostrar en silencio su verdadero arte?
¿Fantasmas?
Los hay también que simplemente se conforman con firmar en el asfalto su paso por la historia...

viernes, 11 de febrero de 2011

Verde

La única cosa buena de viajar en este tren es que puedo ver el mar Adriático. A veces imagino mi vida en una pequeña casita pegada a la playa. Despertarme en las mañanas de verano y darme un baño desnuda.Vivir en lino y pies descalzos, eso sí, con conexión WIFI.
Algún día echo de menos una gran ciudad pero creo que es algo muy esporádico. Creo que la cosa que más echo de menos últimamente es mi familia, sobre todo cuando sé que tienen problemas de salud y no puedo estar a su lado.
Gius me pregunta muchos días si creo que se inventará de una vez el teletransporte. No lo sé, pero en mi caso resolvería las carencias más importantes de mi existencia ...
Vuelvo a la playa, quizás en Puglia, donde todavía no he estado nunca.
Desayuno mi zumo de naranja con tostadas y sigo escribiendo mi libro imaginario.
Acaricio a mi perro. Imposible quererlo tanto como a Tom, aunque es más grande y tiene un pelo precioso.
Meto los pies en el agua cristalina y veo mis primeras arrugas bajo los ojos. No me disgustan.
Cojo el teléfono, un Nokia modelo antiguo. Alguien me susurra al otro lado.
Cocino, doy clases en la red... ¿quizás estoy engordando?
Mi abuela hace una manta kilométrica de lana con patchwork. Es verde, como el mar Adriático. Teje con ilusión los sueños de un ser que verá la vida con sus propios ojos.
La megafonía interrumpe mi desvarío...
Pescara Centrale...el verde se funde en el gris del asfalto.

martes, 8 de febrero de 2011

Quédate en Madrid

Madrid es una ciudad que me sorprende. Recuerdo las Navidades cuendo era niña con los pies heladitos en casa de mis abuelos. Los meses de agosto de calor sofocante y los guiris en chanclas en la Plaza Mayor.
Esta vez el encuentro era por otras razones. Yo, ingenua de mí, pensaba hacer unos de mis "interminables" exámenes de Turismo (y digo interminable porque creo que no acabaré jamás) y al final, gracias a Facebook todo se transformó en una carrera de un lado a otro, un encuentro fugaz con mis compañeros de Erasmus en Sunderland y un recuerdo de esos que permanecerán en la memoria por bastante tiempo.
Gracias a un vuelo desde Ancona (menos mal que Ryanair piensa un poco en nosotros) allá nos fuimos Gius y yo, como dice él a "fare un giretto" por la capital que tantos odian.
Siento mucho que haya ese rechazo por esta ciudad y sus habitantes en tantos lugares de España. La verdad, y como en tantas otras ocasiones, no se puede juzgar a un pueblo por una pequeña muestra insensata.
Creo que el despegue de Barcelona (donde he estado hace poco y me parece una maravilla) ha nublado bastante los cambios que han tenido lugar en Madrid.
Son ciudades que no se pueden comparar. Sobre todo porque una es clásica y la otra  extra contemponánea aunque ambas son fascinantes a su modo y están llenas de una rica oferta cultural.
Lo que sí es cierto es que serán "chulos" en Madrid pero hay que admitir que uno se puede quitar el sombrero ante sus infraestructuras como por ejemplo el metro.
Líneas que comunican todos sus polos con máxima puntualidad aunque para los forasteros quizás un poco difíciles de gestionar.
Y los bares...porque como buena gallega de orígenes vascos...las tapitas en los bares...nada que ver.
Salen platos calientes por todas partes y se me cae una lagrimilla ¡Basta de tortellini! (pienso)
Unos días más tarde, tengo todavía los gemelos subidos de caminar por El Retiro y La Gran Vía y duermo en los trenes de los que normalmente os hablo...
Entre las nubes, las turbulencias del viaje de vuelta, las colinas que me conducen a Campobasso...
Mi antifaz de los sueños y las caras amigas recién vistas que me sonríen.
Las croquetas de este domingo con Emmanuele y Carlotta estaban buenas. No se pueden comparar con las compartidas con Pepa y Angelines, por supuesto.
"Superato", "superato"... Me salen exámenes por las orejas y pienso: "estos chicos algo habrán aprendido..."
Mañana un día más.
Una canción para acurrucarse en el sofá.

viernes, 31 de diciembre de 2010

No a los genéricos, sí a la vuelta de la mortadela.

Genérico: se aplica al nombre que se refiere a personas o cosas pertenecientes a conjuntos de seres que tienen las mismas características.
Todavía no he entendido que tengo yo que ver con todos los "Copia Carbón" de esos e-mail pre y post navideños que llegan a decenas a mis correos electrónicos.
No me parece un detallazo recibir algo así porque no siento la impetuosa necesidad de formar parte de ese genérico.
Es más, si alguien está pensando en ocupar espacio en la bandeja de entrada de otra persona, creo que hay formas más originales de hacerlo.
Puede que me tachen de poco delicada por no responder a veces a tiempo, o de no acordarme de las fechas exactas de los cumpleaños. Suele ser un mes antes o después y normalmente gracias a Facebook...
Puede que por eso, el día que doy en la diana tenga mucho más mérito.
¿Por qué ser un genérico?
Si no te acuerdas de mí en estas fechas, ya te acordarás un día cualquiera y me hará más ilusión.
Tú, seas quien seas, no eres un genérico para mí.
Quizás no te llamo o no te escribo pero estás en un lugar de mi corazón o mi memoria y cuando lo hago es un contacto sincero.
Vuelva la mortadela que desechaba hace algún tiempo... (sobre todo si es de Bologna)
A veces la mortaldela puede ser la vuelta al origen, a la infancia, al parque en el que le dejaste tu bicicleta amarilla a una niña...
Mortadela con pan gallego recién cocido ...
Un mordisco de nostalgia entre alimentos choco y bio.
Una copa de burbujas que baja por la garganta...
¡Feliz Año Nuevo a todos!¡Gracias por llenar mi vida!